De lengua me como un plato

Para alguien que come fuera de casa cotidianamente, realmente es difícil extrañar la comida aquí en Canadá. Hay una gran variedad de platillos internacionales de comida española, francesa, italiana, griega, mexicana, portuguesa, de las conocidas, o de las aún no exploradas por mí suficientemente como la turca, la hindú, la china, la japonesa. Restorantes lujosos, familiares o de comida rápida, proporcionan una gran variedad de comida para todos los gustos y los bolsillos aquí en Victoria. Además de esta oferta gastronómica en restorantes, y sin haber visitados aún las tiendas gourmet, algunas cadenas de supermercados ofrecen una gran variedad de latas o paquetes, por no hablar de fruta o verduras, exportadas de muchas partes del mundo. En casi todas las cadenas puedes encontrar aguacates que traen de México, pero hay una cadena que ofrece una variedad más grande de productos mexicanos como frijoles, tortillas, salsa, tostadas, quesos, condimentos, chocolate abuelita, dulces, chiles, harina de maíz, chile tajín, salsa valentina. Esta cadena no sólo se especializa en productos mexicanos si no de muchas otras partes, y algo que la caracteriza es que, a diferencia de otras cadenas, vende vísceras, de pollo, de puerco, de pescado, de res, … Es ahí donde había visto la lengua como nunca la había visto antes, completa, semienrrollada para que ocupara menos espacio y lista para ser preparada. Espero que me quede tan buena como le quedó a Víctor, en la fotografía pueden apreciar una apetitosa y atractiva presentación de cómo le quedó el platillo al chef y a continuación la receta de su puño y letra que me envió hoy por correo electrónico.

 

como preparar la Lengua de Res.

Primero, pon a hervir agua en la cacerola.

Luego lava la lengua. (La lengua debe sufrir un acondicionamiento previo, lavándola muy bien, al chorro del agua fría)

Pon la lengua en agua hirviendo.

Agrega una cucharada de sal de ajo, sin copetear, un poco menos del ras.

Agrega las especias italianas, por tanteo, yo utilicé una cantidad menor que la sal, tú puedes utilizar un poco menos que yo.

Agrega dos hojas de laurel.

Deja hervir todo, por unas dos horas, o el tiempo que consideres, revisa periódicamente que tenga agua y con un cuchillo, pícala para verificar que salga la sangre, y para confirmar su cocción.

Agrega agua cuando veas que empieza a consumirse.

Cada vez que agregues agua, deberás esperar a que hierva otros minutos más.

Al cocerse la lengua, el olor empezará a delatar su sabor.

Mientras se cuece, puedes ir picando el cilantro, la cebolla, el aguacate y te recomiendo que compres la salsa verde de la costeña.

Cuando esté lista, retírala del fuego, deja que se enfríe un poco, y en la tabla, quítale la “cáscara” que tiene, será más fácil si te ayudas con un cuchillo y tenedor.

Una vez “encuerada” la lengua, métela nuevamente al caldillo, con la finalidad de que aumente su temperatura, recuerda que la lengua se vuelve grasosa, si se enfría.

Para servir, córtala en rebanadas o bien, córtala en cuadritos pequeños, calientas las tortillas de preferencia en la otra cacerola.

Sírvete en el plato y no olvides enviarme fotos de tu presentación.

¡Ah! No olvides comprar una corona, recuerda que no se lleva con vino, bueno, sí pero al final, para ayudar a la digestión.

Godere il piatto!

Public lecture

La Universidad de Victoria ha sido sede de varios congresos en los últimos meses.  Me ha tocado ver como grupos de académicos se aglutinan para entrar o salir de un edificio, o interactuar en las zonas de almuerzo y cena acondicionadas en los pasillos o jardines cerca de la Facultad de Educación y otros edificios. Me llama la atención que algunos de ellos tengan en su programa una, o varias, “Public lecture”. Es decir, una de sus conferencias magistrales aborda un tema que además de referirse a la temática específica a tratar, proporcionando perspectivas y prospectivas para la comunidad de profesionales para la que se organiza, además, es de interés al público en general de tal manera que se comparte a través de una conferencia pública. De esta manera, Joy Johnson, de la University of Briths Columbia, en el congreso Building connections: Nussing´s contributon to health research, dictó una conferencia de investigación sobre porqué  los hombres y las mujeres necesitan diferente atención médica. O, Ken Denman, de la Scholl of Earth and Ocean Sciences, en el congreso de la Canadian Meteorological and Oceanographic Society dictó una conferencia sobre el Pacífico Norte como un océano en transición. Por supuesto que en estas conferencias hay datos técnicos, argumentos que se arman usando la jerga de la investigación en campos específicos que pueden resultar ininteligibles para los legos. Sin embargo, me parece que es una acción que acerca la investigación al cotidiano de una persona o de un académico en otro campo y, por eso, deberíamos considerar en implementar algo parecido en nuestros congresos.

Peripecias con el sistema de salud

El nivel del sistema de salud es un indicador para decir qué tanto hace un país en pro de sus habitantes. Cuando viví en Chile investigué y según ciertos indicadores, como el de cobertura, este país estaba por encima de México. Sabemos que más allá de las estadísticas lo que determina que pensamos sobre un sistema o situación está sesgado por nuestra experiencia inmediata. En mi caso tengo claros indicios de que el sistema de salud en México tiene sus fallas: 1) Llegar a cirugía ambulatoria y que la biopsia fuera efectuada sin anestesia, 2) solicitar en el laboratorio una urografía excretora y que me dieran las instrucciones para prepararme para un enema de colon [suenan igualmente intimidantes, pero si averiguan un poco hay una gran diferencia en el procedimiento], 3) llegar al laboratorio de rayos x y que el técnico detuviera minutos el análisis porque según él para mi operación no era necesario ese análisis, 4) que mi hermana, sabiendo tener un tipo de sangre le entreguen, como el comprobante de su donación con otro tipo de sangre. Y eso por no hablar de las colas, los retrasos, la saturación de los servicios y el mal genio de algunos. Sin embargo y a pesar de los temores a los piquetes, al dolor, a la incomodidad, la operación fue un éxito y mi estancia de tres días en el hospital fue llevadera. Abrir el cuerpo de una persona, detener por horas su funcionamiento, sacar lo que hace mal y dejar todo como estaba funcionando es una gran proeza de la ciencia que ha permitido que nuestra expectativa de vida se alargue. Hay mucho que mejorar, sin duda, en términos de cobertura o en términos de calidad del servicio, de la profesionalización de nuestros médicos, técnicos y enfermeras, pero tenemos el conocimiento y eso ya es un gran logro.