Mi oficina y mi calaverita

mi calaverita

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… un cuento

– Este bosque es tan grande y estoy solo aquí esperando a ver qué como este día.

Así cavilaba el lobo mientras vio acercarse a una niña que olía muy bien, el lobo no sabía si la ricura del olor se debía al olor a carnes frescas o a las recién horneadas galletitas que acompañaban a la comida que venía preparada  en la cesta.

– ¿A dónde vas querida niña?

Le preguntó el lobo cuándo ella se acercó. La niña, que habitualmente hablaba con otros animales del bosque, no tuvo ningún empacho en entablar una conversación con este personaje peludo. En pocas palabras le contó sobre el encargo que tenía que cumplir de llevar la comida a su abuela y aprovechó para preguntarle cuál era el camino más corto para llegar al claro del bosque donde se encontraba la cabaña de tejas marrones.

– La enviaré por el camino más largo y aprovecharé para llegar primero y prepararle una sorpresa.

Así pensó inmediatamente el lobo que, aunque no había decidido aún si comerse a la niña o el contenido de la cesta, mandó a caperucita por el sendero más largo mientras él corrió por el más corto. En casa de la abuela, apenas ésta le abrió la puerta, el lobo saltó sobre ella y, olvidando niña y cesta, engulló de un solo bocado a la anciana entera. Claro está que no se comió las ropas y pensando lo que caperucita sufriría al llegar y no encontrar a su abuela se las puso para que no hubiera sospecha alguna. Luego se metió en la cama y espero la llegada de la niña cavilando aún sobre cuál sería su siguiente bocado. La puerta estaba abierta, la caperucita se acercó a la cama y luego de propinarle un beso a medias, entre las sábanas con las que el lobo se cubría, comenzó a hacerle unas preguntas que, francamente, el lobo no se esperaba, que por qué tenía esas manos tan grandes y esos ojos de mirada tan intensa y esos pies tan peludos y esa boca tan grande. Primero el lobo buscaba respuestas plausibles pero conforme la niña preguntaba más y más se fue desesperando y nuevamente se le abrió el apetito, así que al llegar a la última pregunta, conjuntando todo lo anterior, el lobo sólo pudo esbozar como respuesta, que se correspondía con la acción seguida – ¡Para comerte mejor!

Moraleja, por mucho que piense el lobo nunca dejará de ser lobo.

Desde Canadá

Acabo de actualizar mi perfil en este blog. Este espacio se sostuvo de forma sistemática en un año por el interés de compartir con mis colegas, estudiantes, amigos y familiares sobre mis avatares de la estancia posdoctoral que realicé en la Universidad de Victoria. Es momento de retomar este sano ejercicio de la escritura. Ya no estoy en Canadá pero sigo viajando, este año en el invierno en el cono sur (Buenos Aires, Valparaíso y Santiago) y en el invierno de nuestro propio hemisferio (el próximo noviembre en Chicago). He cambiado un poco, por el momento ya no me interesa mucho alimentar las listas ni de los repensares (calculamos que en un par de años llegaremos al décimo ciclo y a la sesión 100) ni de los países que he visitado ni de los libros que leo al año. En cambio me siento muy afortunada de las nuevas experiencias de trabajo que he vivido a partir de mi regreso. Dos enlaces he tenido con entrañables colegas en Canadá, me refiero a la participación de Luis Radford y Fernando Hitt en sesiones del seminario repensarlas matemáticas-y espero que se repitan y haya algunos más. Dejo en este blog un par de fotos de estas sesiones.

Ahora en Managua

Por primera vez en siete años el Congreso Internacional de Innovación Educativa tiene como sede una Universidad en el extranjero. La encomienda la tuvo la Universidad Nacional de Ingeniería, la UNI.

Durante la inauguración los anfitriones nos ofrecieron un gesto muy cariñoso de cantar con voces preciosas el Himno Nacional Mexicano así como una de las canciones emblemáticas del país compuesta por Agustín Lara. En el primer panel tuvimos la presencia, entre otras personalidades, del Vicepresidente de Nicaragua y del Embajador de México en este país.

La noche del martes tembló, nos agarró el movimiento en la universidad, unos lo sintieron la mayoría no pero las noticias sí lo comentaron durante el trayecto de vuelta al hotel. Apenas tuvo un 4.2 en la escala de Richter.

Es aquí es como estar en nuestro país en uno de las ciudades de costa con mucho calorcito y mucho color … los veracruzanos dicen que es como Tabasco, algunos otros que como Mérida porque hay una parte muy plana en el centro de Managua.

Para el día del paseo se planeo un itinerario muy interesante:

Paseo
Mi viejo ranchito 12:30 – 13:30
Masaya artesanías 14:00-15:00
Granada isletas lanchas 15:30-16:30
Mirador de catarina artesanías 17:00-17:30
Regreso 17:30 18:30
25 us
600 ci

Por diversos retrasos en los tiempos, del almuerzo en Mi Viejo Ranchito, donde comimos muy rico, nos fuimos directamente a recorrer en lancha las Isletas a las orillas del gran Lago de Nicaragua en la población de Granada que se encuentra al sureste de Managua [en el mapa que se encuentra en la galería de imágenes, puede seguirse la trayectoria en diagonal que recorrimos]. Este pequeño archipielago, que se puede apreciar en el extremo inferior derecho de la imagen, cuenta con 365 pequeñas islas que fueron conformadas por la erupción del Volcán Mombacho que hoy se encuentra inactivo. Vimos cerca de 20 islas las más habitadas, ya eran propiedades privadas o ya eran comunitarias, las primeras más ricas que las segundas sobre todo aquellas pertenencientes a políticas de las más altas esferas o los dueños de las compañías más importantes en Nicaragua. También había algunas completamente deshabitadas por ser tan pequeñas o por estar más alejadas. Fue un paseo con vistas muy hermosas.

La noche del paseo tuvimos una noche mexicana organizada por nuestros anfitriones donde escuchamos música en vivo de boleros (principalmente canciones de Daniel Santos)  y de mariachi. Comimos unos ricos platillos cocinados al estilo nicaragüense y tomamos tequila.

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